gafas de protección ocular

Seguridad ocular frente a la actividad laboral

La gran mayoría de las lesiones oculares se encuentran en nuestra etapa laboral que va desde los 25 hasta los 65 años de edad aproximadamente. Son más frecuentes en hombres que en mujeres y están en gran medida relacionados con una inadecuada protección ocular. 

Una vez producida la lesión, es muy difícil devolverle al órgano la función visual tal cual estaba antes de la misma. La gran mayoría de las veces es imposible hacerlo. Las lesiones se curan pero suelen cursar con alteraciones de la función visual irreversibles.

Por ello, la prevención es un eslabón fundamental.

En mis años de oftalmólogo, cada vez que me consultan por un traumatismo ocular ligado a una actividad laboral, el primer comentario que escucho es que nunca usaron la protección adecuada para esa actividad, argumentando la incomodidad del anteojo de protección, que no lo tenían a mano para usarlo, que se empaña con cambios de temperatura o transpiración, etc.

Las profesiones en que más frecuentemente se observan estas lesiones son la albañilería (corta fierro, martillo, morteros) la mecánica (partículas metálicas, solventes, aceites), la herrería (soldaduras). Toda actividad laboral puede tener mayores o menores riesgos, por ello es indispensable usar la protección ocular adecuada para cada trabajo.

Básicamente existen dos tipos de protectores: las gafas de protección (de montura universal o de montura integral) y las pantallas de protección (que pueden ser faciales, de mano, faciales integrales y faciales montadas). Cada una está destinada a protegernos de ciertos riesgos, pero no de todos. Por ello, debemos identificar adecuadamente el tipo de protector ocular que se requiere para cada caso. Además, debemos hacer hincapié en las actividades formativas e informativas destinadas a mejorar el conocimiento acerca del correcto uso de dichos protectores, ya que el que contenga el mayor grado de protección será totalmente inútil si resulta ser tan incómodo para el trabajador que éste no pueda utilizarlo. Por tal motivo, se deben considerar los elementos que faciliten la comodidad como patillas adaptables, monturas basculantes, etc., recordando que en ocasiones los protectores oculares y faciales se usarán conjuntamente con otros protectores respiratorios o auditivos, que podrían interferir en la correcta colocación y ajuste de los equipos.

Frente a un accidente no deseado provocado por una sustancia o un golpe se debe concurrir de manera urgente a la consulta oftalmológica. Muchas veces el tratar caseramente estos accidentes, sobre todo cuando hay introducción de sustancia química en el órgano visual, genera una pérdida de tiempo que puede transformar una lesión menor en un daño mayor e irreversible.

Recuerde que el único profesional habilitado para el cuidado de la salud visual es su médico oftalmólogo. No dude en consultarlo para una prevención adecuada relacionada con aquella actividad laboral que deba usted realizar.

 

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Autor: Gustavo Bodino
Médico Oftalmólogo


 

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