psicología infantil

PSICÓLOGO INFANTIL ¿Cuándo pedir ayuda?

Educar es una travesía no exenta de obstáculos, los niños pasan por diferentes etapas y en este camino algunos padres empiezan a preocuparse y se preguntan por el comportamiento de su hijo.

Es importante tener en cuenta que los niños atraviesan por diferentes fases críticas a lo largo de su desarrollo. Por ejemplo, entre los 2-3 años muchos pequeños viven una etapa de negativismo y responden con rabietas cuando no satisfacen sus deseos. Con las normas adecuadas y mucha paciencia, esta fase se supera sin mayores complicaciones.

De hecho, en el ámbito de la psicología se hace referencia al concepto de “desarrollo esperado” para indicar todos aquellos comportamientos y habilidades que son propios de cada edad. Por tanto, las conductas que podrían catalogarse como esperables para un pequeño de 3 años, dejan de serlo para uno de 5 años.

También se deben considerar las características de personalidad del pequeño. El hecho de que un niño se comporte de manera diferente, quizás porque es más inquieto o más introvertido, no significa que tenga un problema sino tan sólo que tiene un carácter diverso.

Como regla general, debés pedir la ayuda de un psicólogo cuando los comportamientos de tu hijo se alejan demasiado de las conductas usuales de los niños de su edad. Por ejemplo, cuando la mayoría de sus coetáneos ya domina el lenguaje y el niño aún balbucea, si no logra seguir el ritmo en el colegio o cuando muestra comportamientos que había dejado atrás y que son propios de etapas anteriores.

¿Cuándo consultar con un psicólogo?

  • El niño muestra un cambio repentino que no lográs explicar y lo notás triste, apático o muy irritable.
  • Tiene problemas para relacionarse.
  • Tiene miedo a estar solo y a menudo le cuesta trabajo conciliar el sueño. Presenta pesadillas o terrores nocturnos.
  • Exhibe comportamientos difíciles de manejar como la desobediencia, la agresividad o un apego excesivo.
  • Tiene problemas en la escuela, le cuesta concentrarse, se aburre a menudo y se muestra demasiado intranquilo.
  • Presenta tics, obsesiones o trastornos físicos que no tienen una causa médica.
  • Sufre acoso escolar.
  • Cuando sientas que no podés manejar la situación y tenés la sensación de estar al límite, sin saber qué hacer.

 

Hay padres con expectativas muy altas que les exigen demasiado, y otros que los sobreprotegen tanto que no les permiten desarrollar sus habilidades. En muchas ocasiones la intervención del psicólogo se dirige a orientar a los padres. Al hacer cambios en las pautas de educación y sentirse más seguros a la hora de actuar, obtienen una respuesta favorable en el niño.


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