juego

Juguemos

El juego es una actividad milenaria del ser humano y forma parte de la cultura, aunque no siempre fue reconocido como patrimonio privilegiado de la infancia. Recién en 1989 la convención sobre los Derechos del Niño reconoció la especificidad de los cuidados y asistencia a los que tiene derecho la niñez, entre ellos el derecho al juego y las actividades recreativas propias de la edad. Así, los Estados se comprometían a garantizar estos Derechos.

Nuestro país asume este compromiso en la Ley de Educación Nacional, sancionada en 2006, en la cual se establece el Juego como contenido de alto valor cultural para el desarrollo cognitivo, afectivo, ético, estético, motor y social en el Nivel Inicial, y el juego como actividad necesaria para dicho desarrollo en el Nivel Primario.

Esta inclusión del juego como contenido curricular en el Nivel Inicial de Enseñanza reconoce el papel que éste posee en el desarrollo cognitivo de los niños. Si bien este Nivel desde sus orígenes fue asociado al juego por su implementación como estrategia metodológica para la enseñanza de ciertos contenidos específicos, en este caso es el juego propiamente dicho el que se está pensando como objeto de enseñanza.

El juego ofrece a los alumnos oportunidades para el desarrollo de las capacidades representativas, la creatividad, la imaginación, la comunicación, ampliando la capacidad de comprensión del mundo para constituirse en miembro de una sociedad y de una cultura.

Con su flexibilidad, el juego permite a los niños practicar, en un contexto seguro, las diferentes posibilidades o roles que surgirán más adelante en su vida. Al interpretar diferentes papeles aprenden y practican normas dentro de un contexto de relaciones con iguales, donde tendrán que asumir y convencer, negociar y acatar reglas y deseos ajenos. Habilita a los niños a comprender el mundo en el que están insertos y elaborar alternativas para abordar situaciones problemáticas; al jugar los niños se animan a intentar realizar acciones que no harían en la vida cotidiana ya que en el juego no se corren riesgos, es sólo juego y las consecuencias se atenúan facilitando una mayor tolerancia al error y la frustración, generando un espacio de creación.

Pero lo que hace del juego una actividad tan especial e importante es la capacidad de desafío que implica, ya que sin desafío no hay juego; es una actividad intencionada, que sumerge en una realidad paralela, en un “como sí”, que pone en juego todas las capacidades del ser humano.

Cada Juego posee reglas propias, reglas que el jugador debe respetar para poder llevarlo a cabo; éstas determinan lo que ha de valer o no dentro de cada situación lúdica.

 

Patricia Ciutat_300
Autor: Patricia Ciutat
Licenciada en Educación


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